El último día de mayo
El último día de mayo de 2026, desperté a las dos de la tarde. Me cepillé los dientes y me lavé la cara. Sabía que no iba a almorzar; mi madre esperaba en la puerta. Me invitaron. No es fácil seguir el ritmo, pero es agradable escuchar risas.
"Mi vida es esta", me dijo con una expresión inusual. "No sé qué es mi vida", le respondí, y me miró con extrañeza. Rojo carmín marchito. Ella dejó su regalo en una botella olvidada. Deambulando, su pie se clavó en un metal profundo. "No te desanimes. No permitas que el ritmo te lleve puesta", le dije.